En la República Popular Democrática de Corea (esto es, para los profanos y los prácticos, Corea del Norte) se le conoce como Cho Son-il (“Corea es una”). Fundador de la Korean Friendship Association y miembro honorario del Partido de los Trabajadores Coreanos y del Ejército Popular del país, Cao de Benós es un entrevistado de lujo para asomarnos a la cultura de tan hermética nación. En esta segunda y última entrega charlamos con él sobre la imagen de Corea en la cultura y los medios occidentales, pop norcoreano y hasta cortes de pelo.

 Antes de seguir, estimado lector, aquí tiene la primera parte de esta entrevista.

¿El arte protesta ha servido de algo en Occidente? ¿El 15-M sirve de algo?

Personalmente creo que no, aunque me gustaría pensar que sí. Me gustaría ser optimista y ver que el 15-M se convierte realmente en un movimiento revolucionario, y no en un movimiento hippy de acampada. Lo que ha provocado es que los políticos se rían todavía más de los jóvenes y de los que buscan un cambio social. Es el derecho al pataleo: en un sistema supuestamente democrático te dan algo de derecho para que parezca que puedes reivindicar, pero al final todo sigue igual, porque es un sistema corrupto desde la raíz. Si tú no arrancas la raíz, es imposible modificarlo. De nada sirve que te pintes las manos blancas o negras y que te pongas a gritar que quieres democracia real. ¿Por qué? Porque el sistema capitalista no tiene ninguna otra salida. Tiene un ciclo en el que crea una clase media, pero como es un sistema de diferencias, la clase más elevada se va comiendo a los pequeños. Llega un momento en el que la clase media desaparece y hay dos ricos y 200 millones de pobres. El que tiene dinero cada vez quiere más. Es un sistema basado en el consumismo y en la acumulación sin límite. Yo creo que en Europa estamos actualmente al principio de la crisis. Esto es sólo el principio del fin del capitalismo. Por eso la gente realmente no se ha levantado aún contra el sistema, sólo hace cosas hippies. El cambio sólo sucederá mediante una revolución popular donde una gran cantidad de las masas, y no un grupo pequeño, esté decidida a salir a la calle y luchar por lo que le pertenece al pueblo. Eso significa tomar medidas como nacionalización: la propiedad pertenece al pueblo. ¡Yo aún no he escuchado a ningún partido político hablar de que va a coger los pisos y las tierras de España y las va a entregar al pueblo! Al final, el PP ha ganado por mayoría absoluta, y en Catalunya, tanto que se hablaba… Yo he hablado mucho con indepentistas vascos y catalanes. La realidad está allí. Si quieres seguir creyendo que la solución está en el conflicto racial o étnico, que es el recurso más sencillo para movilizar a las masas y que ya utilizó Hitler, pues tira por ahí… pero la realidad está en la lucha ideológica del pueblo socialista trabajador contra una oligarquía que controla todos los medios. ¡Los pisos están ahí! Lo que pasa es que pertenecen a la familia Ruiz-Mateos o a la Duquesa de Alba. Lo que hay que hacer es entregarlos al pueblo, pero no hay nadie que se atreva a decir eso. Hay pocos que se atrevan a luchar por eso. A mí me dicen: ‘Alejandro, ¿por qué no te metes en política?’. Yo les digo que aquí la gente no está preparada para una revolución. Tienen que trabajar miles de personas en eso.

¿Qué papel deben jugar la cultura y los intelectuales ahí?

Un papel crucial, siempre y cuando sean capaces de unirse. Aquí lo que pasa es que los intelectuales están enfrentados. Si los intelectuales y las cabezas pensantes que deben crear esa nueva sociedad pasan el día enzarzados en discusiones inútiles basadas en tonterías, pierden el tiempo. Es lo que quieren los que están arriba, mientras se llenan los bolsillos. Hasta que el pueblo en España no se dé cuenta de la importancia de tener una unión y una estructura, prácticamente militar, no habrá ningún cambio en la sociedad. Esa unión necesita de un liderazgo, quieras o no. Todo ejército necesita un sargento, un capitán y un comandante. Si no, no hay revolución.

Aquí tenemos una tradición de realismo social en el cine que tampoco parece muy útil.

No ha servido prácticamente de nada. Es el balance entre ser políticamente correcto y hacer alguna reclamación, meter alguna puntilla… pero es que eso no es suficiente. Atacar a la raíz en España o en cualquier otro país capitalista es ir a contracorriente. Eso no es fácil porque los intereses de la oligarquía van a ir contra ti porque son los poderosos, los que tienen el dinero. ¿Quién quiere vivir una vida marginado o asfixiado? Hay que tener mucho valor. Todos esos artistas se han quedado en esa parte descafeinada, en algo suavizado.

¿Has visto documentales como ‘Inside Job’ o incluso los trabajos que hizo Michael Moore?

Sí, los he seguido. Le veo el mérito a Michael Moore. Se ha puesto a mucha gente en contra por mostrar la verdad de algunos temas. Pero vuelvo a la misma idea: no es sólo mostrar lo que está mal, sino luchar por cambiarlo. Se queda en algo anecdótico: los problemas de las armas en Estados Unidos, la sociedad consumista, los intereses de las financieras… pero al final no ha habido cambios. La cosa sigue igual.

 
Más momentos musicales. No sabemos el título de este tema, pero suena bien 

¿Cómo crees que se ve Corea del Norte en el cine occidental?

Es el tópico de siempre: el nuevo enemigo, sobre todo desde la famosa película de James Bond, ‘Die another day’. Esa película marcó a Corea del Norte como el gran enemigo de Estados Unidos y de la supuesta democracia norteamericana. Ellos, graciosamente, dicen que es enemigo de la comunidad internacional, como siempre hacen. También se han hecho videojuegos como ‘Homefront’, que tiene una calidad terrible. Han machacado en marketing para poner a Corea como enemigo pero la verdad es que ha pinchado. Era de una calidad pésima en comparación con otros videojuegos del mercado.

Fracasó bastante en ventas y en crítica.

En esa parte me alegré, desde luego, ya que la intención de marketing les salió por la culata. ¿Qué ocurre? Que ese tipo de productos convierten a Corea en el archirrival de la democracia y de la supuesta libertad que ellos tienen. Pero luego venden a otros países. Sony y etcétera se nutren de Estados Unidos. Es lo que más se consume. Eso me parece terrible porque se transmite una imagen totalmente distorsionada de un país muy pacífico que nunca en su historia se ha metido con nadie ni ha invadido a nadie. Si hay un enemigo del mundo, ése es Estados Unidos.

Entonces, ‘Homefront’ no estaba bien documentado.

Absolutamente, no. Está hablando, de hecho, de la política neoimperialista de Estados Unidos. A Corea del Norte, ¿de qué le va a interesar invadir Estados Unidos? Es ridículo. Son ellos los que tienen ocupada Corea del Sur y los que han amenazado con atacar muchísimas veces. Lo hubieran hecho, si no fuera por las armas nucleares.


Trailer de ‘Homefront’, videojuego sobre una invasión norcoreana a Estados Unidos 

¿Viste la película ‘Team America’, de los creadores de ‘South Park’? Le meten caña a todo el mundo, no sólo a Corea del Norte….

Sí, la he visto, pero bueno… principalmente se ceban y van a ridiculizar a nuestro líder. Además, toman imágenes de lo que es el Palacio de Amistad Internacional y, en verdad, el Comité Central donde trabajaba nuestro líder es un despacho 10.000 veces más espartano que esto, con un teléfono, una mesa y un bolígrafo. El Comité Central del partido es como una vivienda de San Pedro y San Pablo de tres pisos, una vivienda barata, económica y de extrarradio. Kim Jong Il, en concreto, desde que empezó a trabajar jamás ha vivido en un palacio.

También era una parodia de la imagen que se tiene allí en Corea del Norte. Es una ironía fina en la que al final no queda títere con cabeza.

Es una ironía fina que, de nuevo, sólo pueden coger un 5% de los que están viendo. En general, el pueblo que ve esas imágenes se ríe, se mofa y toma a nuestro líder como un personaje gracioso y solo… cuando es todo lo contrario. Como se ha visto en la despedida, ya les gustaría a nuestros políticos que un solo ciudadano derramara una sola lágrima por él. Yo no he visto lo mismo con la muerte de Manuel Fraga, por ejemplo; ni su delfín, Rajoy, ha derramado una lágrima.

¿Cómo es el humor en Corea del Norte?

Es muy infantil. No existe el sarcasmo, que no se acepta porque no se considera positivo para la sociedad. Aquí estamos acostumbrados a utilizarlo, mofándonos de otros que a lo mejor no son intelectualmente tan elevados. Eso en Corea es muy feo. No conocen el concepto del sarcasmo y, como no existe, no se aplica. El estilo hispánico se basa mucho en el sarcasmo, además de en los insultos o en las guarradas, en ese intentar buscar la sátira en cosas sexuales. Allí te ríes también pero suele ser un humor infantil, del estilo de payaso de circo, muy sencillo, muy blanco, que entiende todo el pueblo y que es bonito artísticamente. No tiene nada sucio ni en palabras ni en gestos.

¿Conoces el cómic ‘Pyongyang’? (un documental del canadiense Guy Delisle sobre su estancia en el país).

Sí, he visto alguna de las viñetas. Me merece una opinión muy negativa, porque es la visión de una persona que ha estado allí muy poco tiempo, que ha estado aislado como cualquier extranjero que va a Corea. No puede pretender hacer un cómic mostrando como si él lo supiera todo. Se excede muchísimo. Hace unas interpretaciones que no son ciertas. Intenta ridiculizar a través de las viñetas. Estuvo allí por una producción de animación y luego aprovechó para hacer negocio. Y para hacer negocio tienes que hacer algo atractivo. Si no tienes información, te la tienes que inventar. Y él, como hacen muchos periodistas, se inventó muchas cosas, exageró otras y, utilizando el sarcasmo, buscó la fórmula de vender más su libro. Algunos aspectos sí son graciosos, por ese impacto del occidental cuando va, pero hay otros que no.

Fragmento de ‘Pyongyang’ de Guy Delisle, sobre la estancia del autor en Corea del Norte

Hemos visto reportajes sobre el país, algunos de ellos con tu presencia, como el de Miquel Calçada, quizás un poco más amable (el programa ‘Afers exteriors’), y otro muy famoso como el de Jon Sistiaga (‘Amarás al líder sobre todas las cosas’). ¿Qué te parecen?

Son totalmente distintos. Para empezar, Jon Sistiaga miente desde el momento en el que llega a Pyongyang hasta que se va. Primero consigue el visado gracias a mí, después de echar a sus compañeros de Cuatro, porque en verdad tenía que venir Edurne del Moral, que es quien contactó conmigo. Le dejo entrar a Corea como cámara de Cuatro para que documente lo que es: ni añadir ni quitar. Él así lo promete, diciendo que Cuatro es muy imparcial. Yo estoy con él todo el día, desde por la mañana hasta por la noche. Me llevé también al diario ABC, con un periodista que también sale en la filmación. También le di entrada yo. Al segundo día vemos que la intención de Sistiaga no es hacer un documental sino montar una película sensacionalista, inventándose las cosas. Le oímos los comentarios que hace cuando se monta la cámara y filma cosas que no están autorizadas como checkpoints, o personas que habían acabado de trabajar y que estaban sucias. Va a buscar esa imagen con la que él pueda justificar su historieta sensacionalista. Viendo yo eso, le corto toda posibilidad: le digo que a partir de ahora se va a dedicar a hacer un itinerario turístico. Cuando me iba pidiendo para grabar cosas, yo le decía: ‘Esto no. Esto tampoco’, incluso cosas triviales, como un soldado bailando. Eso es muy típico de allí y cualquier persona lo puede filmar pero viendo su comportamiento me cabreé muchísimo y le corté toda la filmación. El documental consiste en imágenes turísticas con una voz que se lo inventa todo y que no está respaldada en absoluto con la imagen. Son gilipolleces de principio a fin. Es uno de los grandes manipuladores con los que me he encontrado. Es increíble lo que puede llegar a mentir.

¿No puede ser un rebote ante el hecho de que parezca que te están escondiendo cosas?

Todo se basa en la confianza. Yo, de mi parte, le permití la entrada a un país donde jamás ni él ni su cadena habían estado, sin conocerle, simplemente creyéndome lo que él me dijo, que era una persona justa… Eso, ya de por sí, le representa medio millón de beneficios a Cuatro ¡y cero a mí y cero a Corea! ¡Medio millón de beneficios sólo con los anuncios que van a poner! Te estoy dando medio millón de euros, la entrada al país, mi confianza, y cuando llego, desde el primer día, lo único que te pido que no filmes, vas y lo filmas. Te he dado mi confianza, y bien sobrada. Si tú fallas a mi confianza y veo que tienes una intención sensacionalista, ahí es donde ya… lo siento… Amable sí pero gilipollas no.

La relación con Miquel Calçada fue totalmente contraria.

Hemos cenado juntos recientemente. Llegó de Estados Unidos de acabar sus másters y vino expresamente a Tarragona para que nos viéramos. Conservamos muy buena amistad desde aquel entonces, no sólo a nivel profesional. Ya ha dejado su productora, Sargantana voladora, y sigue sólo con Flaixbac. La situación está difícil. Él se quiere meter en política y estuvimos hablando de eso.

¿Cómo valoras el producto que él hizo?

Es de lo mejorcito que se ha hecho en España sobre Corea del Norte. He llevado a Telecinco, Cuatro, TV3 en dos ocasiones,La Vanguardia, El País, El periódico de Catalunya, ABC… Lo mejor en prensa escrita, lo más imparcial, ha sido El periódico de Catalunya, sin duda.La Vanguardia… (piensa) depende del periodista. Me vendieron un periodista que supuestamente era de izquierdas pero salió la bala por el otro lado. En televisión lo mejor ha sido ‘Afers exteriors’. En todo momento Miquel Calçada es una persona respetuosa, simplemente con educación, como debería ser cualquier periodista. Tú vas a un país como invitado e intentas aprender. Luego puedes poner todos los interrogantes que quieras, pero no vas creando sensacionalismo, inventándote las cosas. En otros medios internacionales también he tenido experiencias buenas y malas.

Cao de Benós reparte su tiempo entre Tarragona, Pyongyang y visitas oficiales a otros países.

Ese programa demuestra que una imagen positiva de Corea puede calar aquí. No todo está perdido en los medios occidentales.

¡Claro! Esperemos… Si no, no daría entrevistas (risas). Mi última entrevista en La Sexta fue un gran descubrimiento porque yo no había trabajado con ellos. No sabía de qué iba. En la parte de noticias de ‘Al rojo vivo’ vinieron a mi casa. Les gustó. Me llamó el moderador, que es el director de La Sexta, y me llevé una grata sorpresa. No es porque sea gente de izquierdas o republicanos… como periodistas son muy imparciales y, sobre todo, muy respetuosos. Otra cosa ya fue el debate, ya se sabe… He tenido cientos de mails por ese debate. Lo positivo es que despertó la curiosidad de mucha gente. Sé que hay periodistas, aunque pocos, que siguen siendo imparciales y que por lo menos intentan conocer la realidad del otro lado: preguntar sin manipular. Ahora lo que hago bastante es seleccionar. Tras mi experiencia, hay medios a los que no concedo entrevistas. Sé que me van a utilizar para meter su mensaje, como Àngels Barceló… ya no me entrevisto más con ella. Y ya estoy harto de Antena 3. Me tienen cuatro horas haciendo de figurante, tomando recursos… luego no sales ni un minuto y, encima, te meten en medio de comentarios jocosos de Matías Prats.

Una pregunta puñetera: aquel bulo durante el Mundial 2010 que nos chocó mucho, aquella noticia que dio The Guardian… (La supuesta publicación de un diario norcoreano de una crónica en la que la selección de fútbol ganaba a Brasil por 29-0).

Totalmente falso, totalmente falso…

¿Cómo crees que nació eso? Como noticia cómica es brillante…

Claro. Eso nace muy fácilmente. Hay tantas cosas que la gente cree que suceden en Corea del Norte… Se lo inventa alguien, un periodista, y lo mete en un diario, La Stampa, o en El País… uno de los periódicos más leídos en España. ¡En general es basura lo que se publica allí! Yo llevé a Corea a Georgina Higueras y de lo que dice, más del 50% es mentira. Ni fue a esos lugares ni vio lo que está diciendo. Se lo inventó todo. Yo la llevé y le hice el visado y además estuve en la embajada española en Beijing. Ella tenía miedo porque se iba a Corea del Norte. Yo he estado con ella, casi como el que dice cagando, ¡y la tía cuando vuelve saca cosas inventadas! La manipulación es tan bestial… Una frase de Georgina Higueras es: “En Corea no hay bicicletas porque al líder no le gustan”. Eso es totalmente falso. Hay cientos de fotos con bicicletas, con sus matrículas… Luego ves que hay otros medios que reproducen esa mentira. Uno suelta un bulo y se reproduce. Éste es uno de los muchísimos bulos gordos sobre Corea del Norte.

¿Cómo se vivió el Mundial de fútbol allí?

Con gran ilusión. El fútbol es el primer deporte. Después estaría el taekwondo, que viene de Corea y es uno de los deportes que más gusta. Sólo clasificarse para el Mundial ya fue una victoria. Aunque no pudieron ganar, a los futbolistas se les recibió con orquesta y siguen trabajando. No les ha pasado nada. Es que la noticia en sí es tan absurda… Pero claro, cuando te lanzan 200.000 ejemplares, no puedes competir con tu voz…

¿Tuvo repercusión positiva el Mundial en término de difusión y apertura?

Sí, a la gente le llamó la atención que un país tan pequeño pudiera llegar ahí, y además sin medios. No tenemos dinero para pagar sueldos multimillonarios. Sorprendió mucho a la gente… pero hasta el deporte fue mezclado con política para intentar marcar negativamente al equipo norcoreano. El acoso es muy grande.

Futuros fundadores del club de fans de ‘Pulgasari’.

Se hablaba mucho de la cinefilia de Kim Jong Il, fallecido recientemente.

Él era aficionado al cine revolucionario. Él dirigía muchas de las películas o ayudaba, daba indicaciones para hacer películas de estilo juche. No le gustaba ni el pato Donald, ni veía películas americanas como ‘Casablanca’ o ‘Desayuno con diamantes’.

¿No es verdad eso?

Totalmente falso. A él le encantaba participar en las artes en general. Ha compuesto partes de óperas revolucionarias, ha participado en composición musical y ha dado muchas orientaciones de dirección en películas para que siguieran un carácter juche y coreano. No siente atracción por el cine extranjero, aunque ha visto algunas películas. Pero es mentira eso de que tenía 200 películas… También le gustaba mucho la música. Escuchaba clásica, música de ópera, arias napolitanas y leía libros del país: libros históricos, militares… Eso es otra tergiversación que han hecho para mostrar que el líder vive bien mientras el pueblo vive mal y no tiene acceso a según qué cosas.

Y en petit comité… ¿Era buen artista?

Para mí sí, como artista revolucionario. Gracias a eso Corea del Norte es el único país auténticamente socialista en el mundo, que no tiene empresa privada, que no está introduciendo reformas económicas, que no tiene prostitución, que no tiene drogas… Su éxito está en todas partes. Él también participaba en la arquitectura. Parte de Pyongyang está diseñada por él mismo. Si Corea continúa la revolución en el año 2012, cuando todos los países han caído y han renunciado, significa que él lo hizo bien desde el punto de vista revolucionario. Si no, el sistema no se mantendría.

Volviendo a la música, ¿qué instrumentos musicales son tradicionales allí?

El okybum y el kayagum. Es una tabla de madera muy fina, es como una arpa plana y horizontal sobre manera. Parece que estás tejiendo mientras toca. Eso es el kayagum. El okybum es una tabla pero se le golpea con unos bastoncitos, como un xilófono pero las bolitas impactan también sobre hilos metálicos que producen sonidos muy especiales.

Recomiéndanos una obra de diferentes disciplinas para trazar un mapa. Empecemos: literatura.

Difícil, porque la mayoría está escrita en coreano. ‘Cuéntalo bosque’. Es literatura fuertemente revolucionaria, basada en la historia y en la lucha que representa el espíritu coreano, pero con un contenido literario muy fuerte.

Una película… que puede ser ‘Pulgasari’ o no.

No, no creo que sea muy significativa. Diría una serie que se llama ‘La nación y el destino’. Es la película más representativa y la más querida por la mayoría del pueblo. Habla de un momento difícil de las relaciones con Corea del Sur. Se ve el contraste entre ambos países, la diferencia entre la idea de crear una sociedad utópica basada en los principios humanos en vez de en el consumismo. Intenta reflejar las dos realidades y la construcción del socialismo. Ésta película es la que lo agrupa todo.


Canción de ‘La nación y el destino’ 

Un programa de tele.

No tengo casi nada de tiempo… Estoy muy ocupado. Me iría a las noticias, el noticiero de las nueve de la noche, que es cuando baja un poco el trabajo.

Hemos encontrado en Internet un programa sobre cortes de pelo.

Sí, cierto, de cortes de pelo revolucionarios, o de cómo llevar la ropa. No hay estilos transgresivos que rompan con la unión social. La idea es que la sociedad no se divida, sino que permanezca unida. Si tú creas razas urbanas que se pelean entre sí no puedes mantener eso.


‘Cortemos nuestro pelo de acuerdo al estilo de vida socialista’, programa de la televisión norcoreana 

Una composición tradicional.

‘Arirang’. El día en que Corea se unifique será el himno del país reunificado. Habla del sufrimiento del pueblo coreano, de la lucha, de la ocupación japonesa.


‘Arirang’, canción tradicional coreana, aquí interpretada por Ri Kyong Suk. 

Una canción moderna.

El himno de caballería del ejército popular de Corea. Es muy interesante. Es una de las piezas revolucionarias que realmente te aumenta la moral, aunque no entiendas coreano o no sepas de música. Ese himno de carros blindados es uno de los que tienen más pasión. Hay mucha gente que dice: ‘Yo escucho música coreana porque me da alegría y me da ánimo’. Es marcha militar pero a la vez muy animada.

Una canción pop.

‘Hiparan’, que significa silbido. Es una canción muy muy famosa. Habla de un chico que está enamorado de una chica. Va todas las noches a su casa porque quiere salir con ella. Le lleva rosas. Él le silba desde abajo y la chica le ignora. En el vídeo, ves a la chica pasando de él y él totalmente enamorado, como loco.


‘휘파람’ (‘Silbido’), éxito del pop norcoreano 

Unos dibujos animados.

(Piensa). A ver si me acuerdo de la traducción… ‘El niño general’. Puedes encontrar capítulos en YouTube. Para salvaguardar el país es muy importante que los niños conozcan los valores históricos del ejército coreano en la antigüedad.


‘El niño general’ 

Para acabar, recomiéndanos tres canciones que te gusten a nivel personal, aunque no tengan nada que ver con Corea.

(Piensa). Una coreana que se llama ‘No hay patria sin ti’, muy famosa. Se puede encontrar por Internet. Es una de las mejores canciones, que llevo dentro de mí siempre. La interpreté delante de unas 12.000 personas en Corea hace unos años. Mis amigos me obligaron a cantarla. Fue un momento muy especial. La reacción del pueblo al ver mi forma de cantar, mi espíritu, ya que lo hago igual que los coreanos… les llamó mucho mi atención. Marcó un antes y un después respecto al apoyo del pueblo coreano, no sólo a nivel de gobierno sino de gente corriente, con la que no te encuentras tan habitualmente porque estás siempre de reuniones y metido en oficinas. Otra, a ver… (piensa un poco)… me gusta mucho ‘First we take Manhattan’, de Leonard Cohen. Me parece muy profunda, con mucho significado, con esa voz excepcional… Él es un poeta, además de un cantante y un músico. Y, por último, ‘El soldado enamorado’, que es una aria napolitana que también cantó Pavarotti.

V the Wanderer y raúl

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