Los viejos rockeros siempre mueren

Publicado por withor en 4/noviembre/2009

“El 50% de lo que hayas escuchado sobre mí o Ozzy Osbourne es cierto. Sobre Keith Moon tienes que creer el 100%, porque es verdad. Y sólo habéis oído el 10%. Estaba completamente loco”.

Alice Cooper

“¿Qué cuando empecé a estar loco? Cuando me di cuenta de que era la única alternativa inteligente”.

Keith Moon

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Keith Moon, en uno de sus días sobrios

Quizás sea la usual nostalgia mitificadora o quizás sólo sea un error de percepción. Pero yo lo tengo claro: ya no hay estrellas de rock and roll como las de antes. A las muertes de viejos rockeros me remito. Simplemente, leed un poco de historia, y echad cuentas. Muchos morían. Había una razón: era su estilo de vida.

Y me río cuando veo a los jovencitos actuales contando sus historias de fiestas, borracheras y ‘gamberradas’, porque la noche más salvaje de las rock stars actuales fue más aburrida que la noche más tranquila de Alice Cooper, Freddie Mercury, Keith Richards o Keith Moon. Muy especialmente, Keith Moon.

Hablar de Keith Moon es hablar del prototipo de estrella del rock llevado al límite más extenuante. Miles de botellas de ginebra o coñac, cientos de habitaciones de hotel destrozadas y decenas de televisiones tiradas por la ventana -algún día habrá que dedicar un artículo a esta gran perversión- adornan su breve, pero intenso, curriculum.

Dicen los que lo conocieron que Moon era un niño atrapado en el cuerpo de un hombre. La eterna leyenda de Peter Pan, esta vez trasladada a la época dorada del rock and roll. Las drogas y, sobre todo, el alcohol, apagaron la estrella de Moon muy pronto, pero en el recuerdo de todos ha quedado como uno de los bateristas más grandes de la historia, y una persona que siempre supo que hacer para pasárselo bien.

Leer la biografía de The Who es adentrarse en la personalidad de Keith Moon. Son decenas las anécdotas que se podrían contar, pero aquí dejo algunas de mis preferidas:

-En un encuentro con The Beatles, Moon aseguró que su batería (Ringo Star) era “una mierda” y que con el en su lugar serían el mejor grupo del mundo. Ringo estaba delante y estuvieron a punto de llegar a las manos, aunque luego lo resolvieron y llegaron a ser grandes amigos.

-En una ocasión, Moon se coló en un puesto de megafonía de metro en Finchley Road, una de las áreas de Londres con un porcentaje más alto de población judía. Por toda la estación sonó el siguiente mensaje: “Todos los judíos situados en el andén 2 colóquense en fila, preparados para ser gaseados en el próximo tren”. Además de ser un bromista, también sabía pasar desapercibido, ya que nunca llegaron a cogerle.

-La obsesión por los hoteles era una constante en las giras con The Who. En una ocasión, en un hotel de los Estados Unidos, y después de lanzar la televisión por la ventana -¿había acaso otra opción?-, Moon arrancó el water del suelo, lo instaló en medio del pasillo del hotel y se metió dentro, simplemente ataviado con una bandera americana y alzando el brazo con una botella de cerveza, simulando la postura de la Estatua de la Libertad. Al ser cuestionado sobre su actitud, Moon respondió que “la televisión americana es una mierda y me estaba aburriendo”. A mí, como excusa, me parece válida.

-Al ser preguntado por una foto promocional del grupo, en la que aparecía sentado en un viejo coche, Moon respondió que “pertenecía al general Franco, así que me produjo mucho más morbo comprarlo para follarme a mi chica en un sitio donde un viejo tirano, amigo de Hitler, no ha sido capaz ni de masturbarse”. Corría el año 1975 y el amigo de Hitler seguía vivo, por lo que la visita promocional que debía de hacer Moon a Madrid se tuvo que posponer, y el disco no se editó hasta un año después, cuando Franco murió.

Hay muchas más historias y televisores lanzados, pero esta es una buena muestra de la personalidad de Moon, un loco entrañable, una persona que actuaba sin pensar, un genio para algunos, un cabrón sin remedio para otros. Seguramente, ambos estaban en lo cierto. Pero, eso sí, fue un tipo que siempre miro a la muerte con cara desafiante, y que en más de una ocasión pensó: “tu me vas a ganar la partida, pero mientras llegue el momento, me lo voy a pasar muy bien”. Doy fe, por lo que he leído sobre el, que así lo hizo. Y es por ello que merece, si bien no mi admiración, sí todo mi respeto.

withor

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4 comentarios to “Los viejos rockeros siempre mueren”

  1. gnumengor dice:

    Me ha encantado la historia de este hombre. Mucho más las etiquetas que le has puesto al post: televisores. Es cierto que tenía esa bonita afición?

  2. Raúl dice:

    A mí lo de tirar las teles me hace mucha gracia. Es como si algunos lo hicieran ya por obligación, por el ‘qué dirán’ si no lo hacen. No sé quién decía que lo primero que hacía al llegar a un hotel era tirar la tele por la ventana. Pero supongo que ya se está perdiendo. Estas anécdotas son más divertidas y originales que el simple liarla a través del alcohol, como pasa hoy en día, que si no fuera por gente como Keith Richards que de vez en cuando hace algo, no habría gran cosa. !Y ese ringo bueno, mostrando su carácter!

  3. withor dice:

    El tema de las televisiones, como bien comenta Raúl, está mucho más generalizado. Pero vamos, que yo creo que Keith Moon debe tener el record, porque hojeando un poco su biografía por encima lo he visto como 3 o 4 veces.

    Prometo investigar y hacer un post sobre ello…

    Bienvenido Edgar, como en tu casa!!!

  4. chus dice:

    recommended film: good morning england

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