Dicta una cruel regla genético-política que si naces en Huelva no eres japonés. Nacer en El Buitrón, El Campillo o El Calabacino impide automáticamente ser oriundo de Osaka, Nara o Yokohama, por mucho anime que se vea. Pero estos son tiempos de mestizaje, y el mestizaje no es tan sólo un sucio perroflauta con bongos cantando en francés: aquí tienen a estos onubenses haciéndose llamar Kala, Kazuki, Wakka y Kamui (trabalenguas), encerrados en sus esquizofrénicos delirios de banda japonesa visual kei.
Me pasa el cedé Tamara, entre muchas risas y bufidos de descrédito. No sé bien de dónde lo sacó. Veo la portada, con un cortapega de Photoshop borroso y mal compuesto; cinco maromos vestidos con disfraces de sex shop barata y pelazos teñidos de lila. Se hacen llamar GothicDolls; el álbum, ‘Endless Dreams’. Doy la vuelta: una horrible tipografía gótica intenta ocultar los textos, pero consigo leer que han dividido el repertorio en dos partes: ‘Nightmares’ y ‘Dreams’. Toque vinilero o no, el conjunto suma 18 cortes en un solo compacto. Y seguro que todos buenos.

La segunda mitad, ‘Dreams’, se compone de versiones de éxitos J-Rock o visual kei: Asian Kung Fu Generation, L’arc-en-ciel, X-Japan… Como modesto conocedor de estos (¿sub?)géneros, decido empezar por aquí. Del J-rock me despierta simpatía su energía, su limpieza técnica y compositiva, sus aires de punk-rock vacío y agradable. GothicDolls, claro, no tienen nada de esto.
Suenan sucio, novatos, de banda de colegas en un garage. Mal coordinados, ruidosos. El cantante engola la voz cada poco e intenta imitar el vibrato de Matt Bellamy. Fusilan las originales: eliminan notas (tal vez por no llegar), simplifican acordes y malinterpretan completamente los tempos. Si fueran el grupo de tu primo, dirías “no van por mal camino”. Pero es una banda con dos discos en circulación, un grupo de fans fiel y una web con pretensiones de leyenda. No merecen piedad.
Los temas propios suenan algo mejor, tal vez por la falta de agravio comparativo. La intro, ‘Nightmare’, hasta promete buenas baterías y buen teclado. El resto es más del mismo ruido, menos J-rock y más acercamiento a géneros góticos o toques (involuntarios, supongo) de grindcore. Hay ganas, entiendo, de parecerse a Nightwish o Apocalyptica. Pero eso, ganas.

Los busco en Spotify y veo el siguiente álbum, ‘The Last Breath’. El Photoshop de la portada es un poco menos horrible y esta vez tenían más dinero para los disfraces. Lo de dentro sigue siendo más o menos la misma mierda. Sólo hay una versión: ‘Crucify My Love’, de X-Japan (grupo que está pelín sobrevalorado), donde el cantante (¿era Wakka? ¿Kazuki?) toca su techo de engolamiento.
Me paseo por su web, pelín feota y anticuada, y me ahogan el ego y la autoimportancia. Los cabrones ocultan en todo momento sus nombres reales y su origen onubense. La versión en inglés necesitaría ser corregida por alguien que, bueno, supiera inglés. Busco entrevistas (¡las tienen!) y dicen que cantan en japonés e inglés porque se expresan mejor, y que el castellano es “una lengua romance” que no les permite reflejar sus sentimientos. Sus huevos.
Lo que me irrita de estos papanatas, y de lo que representan, es su acercamiento ignorante a un país que dicen adorar. Pierden el culo por un Japón irreal, una suerte de parque temático lleno de anime y gente con nombres de comida. Imagino que a los nipones les debe de tocar tanto la cojonada como cuando a nosotros nos vienen con lo de las sevillanas, los toreros y el “una servesa por favor”. Pura falsedad, impostura y pose; no encuentro nada auténtico ni propio en estos muñecajos góticos.
Aunque claro, a lo mejor soy yo, un cerrado y rancio cascarrabias, que no sabe ver que la importación y adaptación de movimientos músico-culturales es algo natural. Igual que nos llegó el punk, el rock y la italoplaga. Estos chicos pueden ser una nueva cumbre del mestizaje en la aldea global del siglo XXI.
No, no soy yo. GothicDolls son una mierda.
V the Wanderer

















¿Para cuándo una gira por Soria? Mi favorito es el individuo sexualmente difuso del pelo rosa y las gafas de sol. ¡Queremos saber más!
Creo que a Soria van después del megaconcierto en el Tokyo Dome. Ahora veo que son de Málaga en su página de Facebook, pero no lo voy a cambiar, por ocultarlo. Huelva mola más. Acabo de encontrar al cantante (era Kala) versionando ‘Undisclosed Desires’ de Muse, aunque más bien parece que imite a Antony and the Johnsons: http://www.goear.com/listen/c537171/undisclosed-desires-kala
Con Papá Topo me metí pero joder, se dejan escuchar mucho mejor y saben hacer música de forma más limpia, sea buena o no. Esto es lo más bajo que ha tocado La Inercia, junto al de los monos y Jesucristo. Directo a la lista de Lo puto peor.
estas mariconas quienes son?