V: Nos acreditamos a nombre de esta santa casa para ‘Parecido no es lo mismo’, de los inmensérrimos Faemino y Cansado, sin pensarlo demasiado. Nos estamos metiendo en jardines. Una vez con el pase conseguido les suelto la reflexión aquí a mis compadres: ¿cómo hace uno crónica de estos dos inclasificables? ¿Cómo valorar, explicar o intentar siquiera asir el caos, la verborrea y la destrucción del discurso que hacen estos dos animales del humor?
Archivo de ‘Crónicas’
La concha (Velasco) de tu madre
Viajar hasta Barcelona para visualizar, en tercera fila, una obra de Concha Velasco, no es algo que entrara en mis planes vitales. Como mínimo, a corto plazo. Pero así fue. No perderé el tiempo en buscar culpables. Ni en pedir explicaciones. Yo soy un buen sobrino. Y tenía una promesa pendiente: acompañar a mi tía, o mi ‘tata’ junto a mi hermana a ver un musical. El primer esbozo de plan se refería a ‘Los miserables’. Hubo rumores de que la obra elegida iba a ser ‘Cabaret’. Ni una ni otra. Y es que, al fin y al cabo, ¿quién es Victor Hugo al lado de la gran Concha de España?
A Salou de marcha (fúnebre)
Miércoles. Nueve y algo de la noche. Antes de irse de la redacción una compañera curiosea entre las páginas ajenas del periódico que se van a publicar mañana. Echo un ojo también al titular que le ha llamado la atención y que ha dejado escapar algunas risas: ‘El comercio de Salou, harto de oír una marcha fúnebre en la música ambiental’. Me sobrecoge el enigma, pero tengo prisa y no me da tiempo a leer más.
Pae y su desastre
Me insiste Pae, a través de Facebook, en que vaya a su concierto, tentándome con la letra de un cover-atentado a Nirvana. Un lunes por la noche, con todo el frío y las ganas de no moverse de casa, pero Raúl, Cano y yo caemos en la llamada (la más opuesta posible, por otro lado, a la de una sirena). La leyenda de Pae circula por los círculos más iniciados de la ciudad como un secreto compartido y no nos podemos resistir. Anticipamos un acto único, de proporciones épicas, y me llevo la cámara para dejar testimonio.
La primera Novena
Un buen día me da por pensar que aún no he visto un concierto sinfónico, yo, que sé decir Ligeti, Gorecki, Satie, Mahler o Rachmaninov. Sé que en la ciudad, en el Palau de Congresos, cae alguno de vez en cuando, así que se lo pregunto a Google y salta la sorpresa: se acerca un programa con ‘Carmina Burana’ y la Novena de Beethoven, ¡mi composición fetiche!
El evangelio según San Josele
Exhibe semblante rudo y ademán campechano y ‘destraler’. Habla chabacano, como desfogando en la informalidad oral la carga poética de sus letras, ese negro sobre blanco críptico, que uno no entiende muy bien, esa opacidad que deben tener todas las buenas canciones.
El extraño mundo de Nacho Vegas
Nos dijo Nacho Vegas en su entrevista que su palabra favorita era “extraño”, y no es difícil entender por qué. Nos aventuramos en un concierto suyo por quincuagésima (o séptima, o cuarta, o sexta, o tercera) vez y volvemos a encontrarnos con esa familiar extrañeza del asturiano.
Domingo de porno offline
Es media tarde y un abuelo más bien orondo contempla el paisaje con calma, las manos en los bolsillos y la mirada impertérrita. Lo de siempre, parece. Pero esta vez el paisaje no son obras y currantes, sino un tipo grande, calvo, vestido de negro hasta el cuello, fustigando a una esclava entrada en carnes. Saco un par de fotos y enfilo hacia el escenario más cercano, atraído por los gemidos del espectáculo: estoy en el Salón Erótico de Barcelona.











