Hace seis años descubrió la natación en mar abierto y hoy se prepara para cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar. Será el mes que viene, junto a tres compañeros del Cambrils Club Natació. Toni Pérez-Portabella, nadador máster y profesor de Comunicación en la URV, nos habla de este deporte, del cambio que supuso en su vida, de la música que le acompaña en el agua y de la natación open water en los medios.
Archivo de ‘Deporte’
Toni Pérez-Portabella: ‘Nadar en el mar implica libertad e igualdad sin fronteras’
Los héroes del pan y el circo
Más de cinco millones de parados. Familias que se quedan en la calle en beneficio de un banquero. Jóvenes con talento que emigran en masa en búsqueda de oportunidades. Griterío, juergas, morbo e imbecilidad televisiva. Hundimiento para los que se esfuerzan y elevación hasta los altares de aquel que roba, engaña, se enriquece, se acuesta con el famosito de turno y se enorgullece de poner su cara de tonto delante de la masa. Ínfimo espíritu crítico y de solidaridad.
Música para una carrera
Empecé a correr porque era incapaz de hacerlo. ¿Qué otro motivo podía tener? Pedalear unos kilómetros, nadar unos largos, darle a unas mancuernas: ahí me podrían catalogar de regular tirando a malo. Pero… ¿corriendo? Mi estatus oficial era de fatalérrimo. Un kilómetro y veía a la pálida dama, palabra. Sí, empecé a correr y vi que era capaz de hacerlo, pero aún mejor: descubrí otra forma de sentir la música.
‘¡Nàstic, Nàstic, som els Bobobobs!’
Sobre la pista me pone una llamada de Teddy Bautista: la SGAE, que huele la sanción y el negocio a millas de distancia. Luego caigo en la cuenta de que el asunto viene de lejos. Recuerdo a Withor comentándome la intuición en nuestra época de instituto. Poco después lo comprobamos asistiendo como público balompédico a partidos de Segunda B. No sé, contra el Jaén, contra el Zamora, basurilla de este pelaje. No había que ser Mozart ni Daniel Barenboim para darse cuenta de que el himno del Nàstic guardaba pasmosa similitud con la sintonía de la serie ‘Els Bobobobs’.
De Batistuta a Leonard Cohen
Juguemos a Rafaella Carrà. Si fuera… Si yo pudiera encarnar un personaje de la galaxia musical, elegiría a Leonard Cohen. Lo digo sin pensarlo demasiado ni barajar muchas otras opciones; sabiendo que Bertín Osborne pugna en cerrada rivalidad por el puesto. O que Keith Richards, otro que anda cerca del podio, se lo ha tenido que pasar bien en su vida, pues algún cubata que otro habrá caído entre concierto y concierto.











