Se ve que sí: la Ser cancela, tras 15 años en antena, el show de Especialistas Secundarios. Nos han jodido. Nos quedamos sin uno de nuestros referentes, un premio Comunicación Bien que describíamos (para el que no los conozca) así: “Trío de humoristas de cabecera que nos hacen reír con media hora al día de delirio radiofónico. Libérrimos, absurdos, ingeniosos, incorrectos, brutos e irresponsables sólo en apariencia, acumulan gags tan antológicos como destartalados. Un reducto de humor insólito y necesario como el aire, que huye de la actualidad, de la política y de las imitaciones convencionales“. Un poco como protesta y mucho como agradecimiento, ahí van nuestros homenajes a ellos:

La magia del medio gladio.

Víctor

Hay que decirlo con rotundidad: Especialistas Secundarios son primerísima liga del humor. Su buena radio diaria eran un regalo para los que necesitamos una dosis de risa fuerte para sostener el día, no porque sin ella nos vengamos abajo sino porque sabemos que el humor es uno de los mejores alimentos para la inteligencia.

Los fans de Especialistas (“especiadictos”, nos llaman) somos legión, pero una legión insuficiente. No porque no seamos el mínimo para la empresa (ellos sabrán sus números) sino porque el triunvirato que forman Íñigo, Naneh y Armand debería estar siempre en la élite del humor. Junto a Faemino y Cansado, Forges, Juan Carlos Ortega, los chanantes, José Luis Cuerda, Gila, Javier Coronas y otros tantos nombres que demuestran lo elevado que es el descojone como hecho humano.

Especialistas son grandes porque tienen claro su código y lo aplican con maestría: buscar lo mundano en lo excepcional y lo excepcional en lo mundano, construir personajes miserables y magnéticos, hacer chistes dentro y fuera del guión, celebrar el lenguaje, jugar siempre. Hacen materia complicada: humor de autor.

Podria_ser_peor_100

Libro Bien.

La Inercia sin Especialistas sería otra cosa (a mí me los recomendó el buen Raúl, especiadicto pionero, justo cuando andábamos inaugurando esta movida). Nunca hemos escondido nuestra admiración por ellos ni los sablazos que pegamos a su estilo de vez en cuando en la radio. Estamos más que orgullosos de la entrevista que nos concedieron, que además es (que sepamos) causa de nuestra única aparición en la Wikipedia. De hecho, ampliamos la temática de la web (de música a cultura en general) para poder entrevistarles.

Solemos ir a verlos en directo una vez al año (ellos, amabilísimos, nos reciben siempre como si fuéramos de la familia) y el acto tiene algo especial, casi ritual. Estábamos por declararlo día festivo en nuestra futura micronación independiente. ¡Cadena Ser, te has cargado una fiesta nacional!

Nos los quitan de antena y, aunque nos quedan 15 años de grabaciones, ya los echamos de menos. Los fieles están recogiendo firmas, quejándose en Twitter y haciendo todo el ruido que se suele hacer ahora, y a ver si se les escucha, pero me da que no. Nunca he confiado en los mensajes a ejecutivos. En lo que sí confío es en el poder de la recomendación y por eso mismo le animo, querido lector, bienamada lectora, a que se acerque a sus podcasts, lea su estupendo libro ‘Podría ser peor’, curiosee en sus sketches televisivos (también han hecho tele, sí) o los vea en vivo en cuanto se asomen a un teatro. Que se deje contagiar, como nosotros, por la especiadicción, que no va a desaparecer por mucho que lo haga su programa.

La Inercia se cuela en Especialistas.

Raúl

Yo fui bicho raro porque llegué a Especialistas, precisamente, por el camino más insólito: la televisión. Dado a explorar las fronteras del dial, di con ellos en ’52’, un magazine nocturno, minoritario y diferente en la extinta Localia. Allí iban y venían tres tipos con medios precarios que hacían gags algo rudimentarios en la forma pero brillantes en el fondo. Fue un deslumbramiento tranquilo, como hallar una joyita, aunque ya hacía tiempo que venían siendo referentes en la radio y se colaban, de forma más o menos discreta, en las menciones de otras banderas del humor. A veces es cuestión de un gesto mínimo o una palabra que lo condensa todo, y la actuación de Íñigo Espinosa (apenas 20 segundos) en este sketch de un minuto fue para mí reveladora.

Los espes también han hecho buena tele.

Creo que la clave fue la confección de todo un género. Escuchar en la radio media hora diaria (ojo: en sano bilingüismo) de unos tíos que para hacer risa ni imitaban ni se agarraban a la dictadura de la actualidad (ni mucho menos a la política) fue primero saludable (en cierta manera rompían moldes, o a mí me lo parecía) y luego adictivo. Han sido, para mí, un pilar, un cimiento, una manera de vertebrar y dividir el día que tenía algo, valga el lugar común, de paréntesis catártico. Recuerdo que lo primero que me llamó la atención fue esa desconsideración hacia algunos sitios, donde el icono fue el choteo de convertir Mollet en el centro del mundo, vanguardia y experimentalismo incluidos.

Grababa los gags sueltos y luego titulaba los archivos. Los escuchaba varias veces y me llegué a saber los diálogos. En un viaje en tren de 16 horas por China encadenaba programa tras programa en mis auriculares. Escribo esto cuando son las dos y media de la mañana (han colocado sus refritos de verano a esas horas, intempestivas pero apreciables para mí). Me gusta dormirme por la noche hecho polvo, vencido, con la Ser puesta y de repente, en la duermevela, cazar en el altavoz algún grito indignado, alguna voz con gallos de entrevistado perdedor, alguna risa que se les escapa cuando falta una línea de guión (y lo dicen en directo, y les queda bien).

Ya no recuerdo si la frase es nuestra o la leí por ahí sobre ellos, pero creo que les define: “Hacen humor con tanta informalidad que sorprende que les dejen”. En suma, a mí me cambiaron la vida y hasta el lenguaje (querellita, trajano, tolai, quilar) y empecé a ver, en nombres comunes, bautismos propios para personajes (ahí están Spotify José, Cesc Pistols, Lolito, Concienzudo Perrote, Genuflexo o Sipo Tons). Con este adiós a mí se me torpedea una rutina y una filia vital pero a la radio, a su historia más reciente, se le da un mordisco serio, preocupante, irreparable. Se nos queda cara de tontos.

DSC02951-1024x768

Iñigo, Naneh y Armand: tres imprescindibles de la risa y de la radio.

Jaime

Después de días, con la noticia ya digerida, lo único que queda es una acidez que te recuerda que se acabó aquel genial programa de esos tres simpáticos pollos. El primer paso que dio la Ser fue dejarlos sólo en el ámbito de Barcelona pero eso no supuso ningún límite para el Indignao, Don Defensor, la entrevista a Son Goku, Sipo Tons y otros grandes personajes del medio gladio. La prueba está en que fue Javi, nuestro amigo gallego, que nunca ha vivido en Cataluña y que actualmente reside en Polonia, el que nos informó de que se acabó lo que se daba.

Escuchar a los Especialistas, las más veces en el coche y no en directo, era una de las risas garantizadas del día. Su humor es del más brillante que hay en la actualidad,  esa forma de hilvanar conceptos no es normal. La patada en el cono sur me indigna realmente, caballera Cadena Ser. Por ahora tendré que hacer arqueología en sus podcasts para suplir mi dosis diaria y espero que encuentren pronto el canal para seguir haciendo su magia.

Los monólogos de Don Defensor nos dan hasta miedo.

He tenido la suerte de presenciar uno de los primeros directos que hicieron en el Teatreneu de Barcelona, disfrutando todo lo disfrutable con ellos, con el Ortega y con sus avisos antes de empezar el espectáculo, y hacedme caso: si no estáis viéndolos ahora mismo o haciendo cola en el teatro estáis tirando vuestro tiempo a la basura.

Finalmente, y como, al igual que el Marcoan, soy un hombre que se deja llevar por sus impulsos, sólo me queda añadir: ¡oagjgjagroats stroarsmaster!

Coléricamente suyos, La Inercia.