Este año, el equipo de La Inercia hemos visto en total 22 películas en el Festival de Sitges y Twitter ha ampliado su espacio a 280 caracteres.  Una cosa no tiene nada que ver con la otra pero aprovechamos la coincidencia para ponerle límites a este macro-post de repaso crítico: un tweet largo por persona y película. Aquí están, mes y medio después (ey, slow culture), nuestras impresiones sobre Sitges 2017, el 50 aniversario de nuestro festival favorito.

The Shape Of Water (Guillermo del Toro, Estados Unidos, 2017)

Ésta era la meta de toda la filmografía de Del Toro, la película a la que siempre había apuntado. Tierna, elegante, combativa. Aquí GDT condensa su universo y tal vez estoy demasiado cerca de éste para que me sorprenda (monstruos, romanticismo), pero no para apreciar sus méritos.

@VtheWanderer

Del Toro dota a las imágenes de una poética remarcable. No innova en su particular narrativa fantástica pero construye un diseño deslumbrante del monstruo y acierta en la relación tragicómica entre Sally Hawkins y Richard Jenkins. Una bella y la bestia por encima de la media.

Cano

Night Is Short, Walk On Girl (Yoru wa Mijikashi Arukeyo Otome, Yuasa Masaaki, Japón, 2017)

Una red (casi literal) de outsiders y cruces imposibles, o After Hours + Mind Game: ¿cómo no me iba a gustar? Quizá mi favorita de Sitges17. Yuasa es una de las mayores fuerzas creativas del cine actual y esta noche eterna uno de sus ejercicios más salvajes y, a la vez, honestos.

@VtheWanderer

Un After Hours (1985) ambientado en la noche nipona que, gracias a la portentosa animación de Yuasa, dota a sus imágenes de una plasticidad, color e imaginación que hacen que la loca noche neoyorquina de Scorsese quede en un “tomarse una cerveza sin alcohol en casa”. Maravillosa.

@MacMatiu

Bien podría ser la película del festival, por su loco ritmo narrativo al son de personajes surrealistas, borracheras y obras de teatro móviles. Yuasa deslumbra en el diseño de sus personajes y escenarios animados. Y deja poso en sus reflexiones sobre la búsqueda del amor.

Cano

A Ghost Story (David Lowery, Estados Unidos, 2017)

Pese a algún deje hipster y a Casey Affleck, una imprescindible. La perspectiva fantasmal la acerca a Enter the Void (sin el exceso): muestra lo humano desde una perspectiva y escala mucho mayor, vertiginosas, y a la vez más íntima. Melancolía y contemplación desde el fantástico.

@VtheWanderer

Filmar una escena de cinco minutos con un solo plano y con un personaje estático revela la intención de Lowery de expulsar al espectador impaciente. Una historia con fantasmas que no de fantasmas, con una triste sábana que sintetiza el paso del tiempo. Genial tempo narrativo.

Cano

The Endless (Justin Benson y Aaron Moorhead, Estados Unidos, 2017)

Cine fantástico de bajo presupuesto hecho con amor, pero carente del genio mostrado por los directores en Spring (2014), su film previo. Las influencias lovecraftianas y las potentes ideas en torno al bucle quedan diluidas en una trama de amor fraternal falta de interés. Correcto.

@MacMatiu

O animal cordial (Gabriela Amaral, Brasil, 2017)

A Sitges también se va a descubrir nuevos talentos, a ver debuts que se la juegan, experimentos con cuatro recursos, cortos alargados que no acaban de cuajar pero tienen aciertos y prometen algo mejor por venir. La cinta de Gabriela Amaral sirve, ni más ni menos, para esto. Bien.

@VtheWanderer

Amaral intenta diseccionar el comportamiento del ser humano ante una situación violenta pero el resultado es fallido. Las motivaciones de los personajes son confusas o bien constituyen caricaturas con las que cuesta empatizar. Algunas decisiones sobre la trama son cuestionables.

Cano

As boas maneiras (Marco Dutra y Juliana Rojas, Brasil, 2017)

Si aspiran a disfrutar de la relación fraternal y amorosa entre un bebé lobo y su cuidadora, esta es su película. Y si consideran que el ímpetu violento que caracteriza al hombre-lobo es ingobernable, ni se le ocurra desviar la mirada de la pantalla. Un clímax demoledor.

Cano

The Battleship Island (Ryoo Seung-wan, Corea del Sur, 2017)

Qué bien manejan los coreanos la hibridación de géneros: histórico infernal, comedia tierna, thriller y más caben en esta ambiciosa superproducción. La afea un último tramo de acción épica tan ridículo e infantil como toda la acción épica, pero el conjunto sigue siendo excelente.

@VtheWanderer

Gran retrato descarnado del interior de la mina, de la explotación a los trabajadores surcoreanos por parte de los japoneses, en plena Segunda Guerra Mundial. Incluso cuando el director modela héroes la cosa cuela. Es una estupenda película-denuncia y película-entretenimiento.

Cano

The Killing Of A Sacred Deer (Yorgos Lanthimos, Reino Unido, 2017)

Un paso atrás después de The Lobster. Demasiado afectada, empeñada en una crueldad que nunca cuaja, acaba por diluir su premisa en un tramo final olvidable. Algún toque inquietante y de humor negro la elevan algo pero nunca va más allá de la anécdota y el potencial no realizado.

@VtheWanderer

Una delicia audiovisual. Formalmente la más cuidada de Lanthimos, aunque posiblemente la más floja en cuanto a guion. Una broma malsana que perturba y escandaliza menos de lo que pretende en su ataque a la institución familiar, aunque no por ello deja de ser muy “disfrutable”.

@MacMatiu

Barry Keoghan se hace cansino hasta el extremo. No encaja que goce del poder absoluto para mover los hilos a su antojo. En esta ocasión, Lanthimos no aporta ideas originales, a diferencia de en The Lobster, pero sí continua con un exquisito tratamiento de la imagen.

Cano

A Silent Voice (Koe no katachi, Yamada Naoko, Japón, 2016)

El melodrama adolescente sirve en Japón para rellenar páginas y minutos genéricos pero también para introspecciones complejas (Anno, Shinkai). Aquí, por suerte, hablamos de lo segundo. Estupendos personajes, narración sólida y algún giro formal (las caras tachadas) brillante.

@VtheWanderer

The Super (Stephan Rick, Estados Unidos, 2017)

Ni Val Kilmer bajo toneladas de maquillaje consigue revertir la sensación que estamos ante una película fallida. Stephan Rick intenta desesperadamente esconder su escasa imaginación a través de múltiples efectos sonoros y visuales, pero la realidad sale a flote enseguida.

Cano

El secreto de Marrowbone (Sergio G. Sánchez, España, 2017)

Un film de casas encantadas efectista, previsible y vacío que lapida descaradamente a otros exponentes patrios del género como El orfanato (2007), del que el director es guionista, o Los otros (2001). Prescindible.

@MacMatiu

Big Fish & Begonia (Da hai, Liang Xuan y Zhang Chun, China, 2016)

Animación abrumadora (casi siempre para bien) y con el volumen alto. China planta los pies con fuerza. Las influencias taoístas y locales se agradecen. Apunta a épica y a sobredosis emocional y eso le cuesta algún bache pero compensa: como lucimiento maximalista es incontestable.

@VtheWanderer

Se nota que Xuan y Chun se han empapado del universo Ghibli, no sólo en la creación de mundos y criaturas fantásticas, sino también en los conflictos de corte humano. El diseño de escenarios y las tomas de acción abruman por su belleza plástica. Animación de calidad en Sitges.

Cano

Wind River (Taylor Sheridan, Estados Unidos, 2017)

Taylor Sheridan, con su estilo tenso y parco en palabras, se ha postulado como guionista estandarte del thriller americano contemporáneo. En su primera obra como director demuestra su talento en un relato fronterizo tan frío y duro como bello en sus imágenes.

@MacMatiu

Dracula Barcelona (Carles Prats, España, 2017)

Jesús Franco, Cristopher Lee y Drácula son buenos motivos para ver este documental. Por desgracia, son casi los únicos. Una serie de viñetas repetitivas y sin estructura sobre lo moderna que era la Barcelona de los 60 y 70, falta de contexto, ritmo o análisis.

@VtheWanderer

The Bad Batch (Ana Lily Amirpour, Estados Unidos, 2016)

Antes de la proyección, Amirpour avisaba: “pensad menos en Mad Max y más en El topo”. Su segunda cinta (que nunca iba a igualar a A Girl Walks Home Alone At Night) arranca con gran fuerza en concepto y forma pero acaba siendo dispersa y anecdótica. Correcta, icónica y algo vacía.

@VtheWanderer

Interesante segundo film de Ana Lily Amirpour que, por desgracia, es más destacable por los elementos que la conforman que por la suma de sus partes. Tiene estilo y es cautivadora formalmente, pero le falta ese “algo” que sí tenía A Girl Walks Home Alone at Night. Buena pero olvidable.

@MacMatiu

Uno observa el delirio de ese mundo desértico, la deshumanización del escenario, y piensa en una nueva joya de Ana Lily Amirpour. Pero la trama se desinfla cuando la directora intenta explicar las motivaciones de los personajes, especialmente, las de una protagonista insulsa.

Cano

Okja (Bong Joon-ho, Corea del Sur, 2017)

Una de las películas del año merecía pantalla grande y público de festival. A estas alturas no hace falta reivindicar a Bong Joon-ho (con sus personajes falibles y adorables y su retrato social nada aleccionador) y Okja es una de sus obras más complejas y, a la vez, accesibles.

@VtheWanderer

Una aventura desde el corazón, una metáfora sobre los desmanes de la industria alimentaria, pero también un cuestionamiento de ciertas actitudes ecologistas y una muestra de nuestra escasa capacidad crítica como sociedad. Y todo ello, desde una perspectiva irónica.

Cano

M.F.A. (Natalia Leite, Estados Unidos, 2017)

Una necesaria mirada femenina que consigue dar una nueva dimensión a un género tan masculino como el rape&revenge. La directora Natalia Leite realiza una crítica a la pasividad ante un problema tan grave como las violaciones en los campus universitarios. Destacable.

@MacMatiu

Loving Vincent (Dorota Kobiela y Hugh Welchman, Polonia, 2017)

Esta edición ha estado dominada por la animación y Loving Vincent es uno de los mejores ejemplos: llama la atención por el prodigio técnico (pintada entera al óleo) pero conquista por su fuerza visual y su giro detectivesco al biográfico. Ojalá tenga mucho recorrido, lo merece.

@VtheWanderer

Que Kobiela y su equipo hayan dibujado 56.800 fotogramas al estilo de Van Gogh es una auténtica barbaridad. Cada plano es una obra de arte literal. Admirable la tensión narrativa que consigue el film a través de los ojos de un neófito, convertido en un Sherlock Holmes pintoresco.

Cano

Mom And Dad (Brian Taylor, Estados Unidos, 2017)

Una gamberrada maravillosa hecha con estilo y pulso: a esto venimos a Sitges. Invasion of the Body Snatchers o The Crazies pasados por la hiperacción (moderada, eso sí) de Crank. Sabe sostener y renovar el chiste y crear momentos de genuina tensión. Cage y Blair elevan la fiesta.

@VtheWanderer

Un primer acto divertido, con un planteamiento desvergonzado y con muy mala leche, pero que queda en poco más que una broma estirada que deja de tener gracia hasta el brillante giro final. Lejos quedan, por desgracia, los tiempos de Crank y Crank 2.

@MacMatiu

Subvertir de manera tan radical el concepto clásico de familia tiene un mérito enorme, pero hacerlo a través de una trama violenta, con toques gore, y un tono humorístico, todavía más. Un puñetazo en toda la boca a aquellos que idealizan la maternidad o paternidad.

Cano

Annabelle: Creation (David F. Sandberg, Estados Unidos, 2017)

Sorprendente. No por su gran calidad, sino por la falta de esta en su precedentes: Annabelle (del que este hace las veces de precuela) y Lights Out (anterior film del director). La película funciona como un correcto tren de la bruja que se pierde en el efectismo de su tramo final.

@MacMatiu

World Of Darkness (Giles Alderson, Suecia, 2017)

sitges 2017

Otro documental americano hecho para halagar al fan y montado con empalagoso estilo triumfalista (aún no hemos salido de la sombra de Indie Game: The Movie). Pese a ello, el tema es más que interesante y el espectador con aguante (experto o neófito) encontrará algo que lo salve.

@VtheWanderer

Jupiter’s Moon (Jupiter holdja, Kornél Mundruczó, Hungría, 2017)

sitges 2017

Más que una alegoría-denuncia de la situación de los refugiados en Europa –algo contextual–, el film eleva su categoría al diseccionar el egoísmo humano que representa el doctor Stern y la deshumanización del sistema policial húngaro. Encaje original de los efectos especiales.

Cano