Cuando un año es tan malo como 2020, la mediocridad puede ser reconfortante. El aluvión de “contenido” para ver en nuestros confinamientos, de mensajes tontamente optimistas (y, como siempre, equivocados, ¡santo Schopenhauer!) y de sustos con nuestros santuarios (cines, librerías, conciertos) ha hecho que el “meh” y el “justito” sean más que nunca confirmación de que el mundo sigue girando. Esta fofa resistencia al cambio, esta acedia cultural, es para nosotros más que nunca algo a celebrar, y por eso mantenemos la ya célebre tradición de nuestro LoPutoNormal, este año en un formato sintético y libre que refleja lo extraño y desorientado del momento. Sin orden específico, aquí van las preferencias normaleras de los integrantes de esta santa casa y sus amigos:

Tenet, de Christopher Nolan - miradasdecine

Antonio Loriguillo (Animelario)

Si para algo ha servido el consumo disparado de audiovisual vía plataforma durante este año es para constatar lo obvio: que Filmin es todo cuanto necesito. En mi caso, el saldo de cuentas pendientes con películas de Robert Mitchum ha hecho que la lista de títulos estrenados en el fatídico 2020 sea corta. Dicho esto destaco, por orden de putonormalismo:

· SERIE: Los favoritos de Midas (Mateo Gil). Motivos personales 2. Aunque también es verdad que Antidisturbios (Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen) hace que toda miniserie patria palidezca en contraste.

· SERIE: The Undoing (David E. Kelley). Su decepcionante desenlace no empaña un hecho histórico: es la primera serie original de HBO en ganar audiencia semana a semana a lo largo de sus seis episodios.

· CINE: Tenet (Christopher Nolan). añatsaC salvada por Robert Pattinson. Branagh, ¿pur qué?

· CINE: Birds of Prey (Cathy Yan). Aunque ojalá las próximas adaptaciones de DC se suban al tren de la bruja.

· CINE: Bombshell (Jay Roach). Aunque ha influido otra comparación desventajosa, esta vez con la brutal Succession.

Avenue 5 | HBO-Serie bei Serienjunkies.de

César Fernández-Corroto Martin (La taberna del androide)

No voy a ser muy original, mucho tiempo encerrado en casa equivale a muchas horas dedicadas a ver la tele, jugar y leer. En mi caso la obsesión con todo lo japonés ha ido en aumento aunque sobre todo para cuentas pendientes, algunas de más de 30 años. Aun así ha habido tiempo para cosas más actuales:

· ANIME: Darling in the Franxx (CloverWorks; Trigger; A-1 Pictures). Incorporada al catálogo de Netflix el pasado Mayo, es la respuesta para el que quiera un anime de robots gigantes pilotados por adolescentes cargados de dudas existenciales, pero esta vez que se entienda a la primera.

· CINE: Wonder Woman 1984 (Patty Jenkins). Comete el pecado mortal de ser normal a secas en un género del que ahora sabemos que se puede esperar más y le resta puntos venir de una entrega anterior muy superior.

· CINE: Project Power (Henry Joost, Ariel Schulman). Netflix se intenta subir al carro del género de superhéroes, pero llega tarde y su propuesta se queda en un pasatiempo sin más.

· SERIE: Avenue 5 (Armando Iannucci). HBO produce esta comedia ambientada en un crucero de recreo interestelar. Hugh Laurie trata de hacernos olvidar al doctor House y elevar un guión que en ocasiones recuerda demasiado a otras series como The Office.

· VIDEOJUEGO: Carrion (Phobia Game Studio). Un concepto muy interesante (ser el monstruo en lugar del equipo de humanos intentando contenerlo), pero al que le falta decidirse entre el metroidvania abierto o una experiencia más guiada y centrada en la historia.

Read Summer Time Render - YouTube

Óscar Senar (Viñetario)

La vida es corta y la mediocridad es mucha. El objetivo prioritario de este 2020, además de sobrevivir, ha sido esquivar Lo Puto Normal y tratar de elegir con mucho tino las lecturas y visionados. ¿Qué eso priva de hacer descubrimientos? Sí, pero no estamos para desperdiciar ni un minuto. Así que muchas de las lecturas #lpn de este año han sido por continuidad de años anteriores (en algunos casos, de hace más de dos décadas). En cuanto a las pantallas, Filmaffinity es nuestro aliado, pero también nos hemos dejado llevar por sinopsis que a priori prometen… y algún truño que otro nos hemos comido; con todo, la medianía habita en los domingos por la tarde y en las noches de diario en las que el cerebro pide descanso.

· MANGA: Detective Conan (Gosho Aoyama). Desde 1994 en Japón, y desde 1998 en España, el detective adolescente Shinichi Kudo y su alter ego pequeñete y cabezón Conan Edogawa llevan resolviendo crímenes en las páginas del manga más longevo en publicación constante en nuestro país. Pocas cosas hay más entretenidas que la resolución de asesinatos y misterios, tanto que la trama general resulta más una molestia que un incentivo para seguir la serie.

· MANGA: Summer Time Render (Yasuki Tanaka). Summer Time Render nunca entrará en una lista de “lo mejor del año”, pero… Es el manga que con más ansia voy a buscar a la librería cada vez que sale un nuevo tomo. Tremendo remix de referencias pop (probablemente involuntarias) que engancha cosa mala. ¿Lo Puto Normal? Sí. ¿Me tiene loco? También.

· SERIE: Into the Night (Jason George). La globalización se nos va de las manos… Solo así se explica que una de las series que más me ha enganchado este 2020 sea una producción belga para Netflix de ciencia ficción con una trama digna de un manga survival. Puede tener sus defectos, pero se le perdonan.

· CINE: Ready or not (Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin). El día de tu boda descubres que la familia de tu novio tiene cierta tradición asesina. Un poquito de susto por aquí, otro de comedia por allá, y ni tan mal.

· CINE: The Invisible Man (Leigh Whannell). Esta nueva versión del clásico de H.G. Wells roza el telefilme de Antena 3 pero consigue elevarse gracias a la innovadora puesta al día del mito en clave ‘Me Too’.

Enola Holmes', con Millie Bobby Brown y Henry Cavill, ya tiene tráiler

Irene Gil (@ChicaMordor)

Empecé el año (porque este año empezó en marzo, esto es así) decidida a aprovechar la oportunidad del confinamiento para cultivarme y ponerme al día con toda la cultura para la que normalmente no tengo tiempo. Por supuesto el propósito fue un fracaso y este ha sido el año que más he releído, revisionado y reescuchado. Desde esa mullidísima zona de confort, rechazando toda innovación, planteo esta lista:

· PODCAST: Wind of change (Pineapple Street Studios, Crooked Media, Spotify). La premisa promete y engancha pero las cosas como son: son tres pelis de tarde apiladas dentro de una gabardina.

· CINE: Enola Holmes (Harry Bradbeer). Si tiene a) Sherlock Holmes y b) Henry Cavill ya tienes la tarde resuelta, pero tampoco nos vengamos arriba.

· CINE: Wonder Woman 1984 (Patty Jenkins). El capítulo de Doraemon más largo de la historia, pero se agradece esta deriva campy en previsión del Snyderazo que se aproxima.

· SERIE: Avenue 5 (Armando Ianucci). Después de ver la primera temporada de esto me volví a ver entera Veep. Es graciosa, como todo lo de Ianucci, pero que alguien le quite el botón de los chistes de caca, por favor.

· SERIE: His Dark Materials, temporada 2 (Jane Tranter, Jack Thorne). Esto es un poco trampa, porque la temporada 1 ya me pareció el recopetín de LoPutoNormal, pero es que para esta segunda temporada parece que le hayan puesto más ganas todavía a que sea tremendamente olvidable.

Jorge Carrión on Twitter: "Las primeras págs de “Lo viral”. El próximo miércoles llega a librerías y lo presento a las 19 horas en el Zoom de @nollegiu Como no voy a

Adrián Muñoz (La Inercia)

El 2020 será recordado por los siglos de los siglos por la pandemia del coronavirus, el confinamiento domiciliario y las caóticas situaciones que, en mayor o menor medida, todos hemos sufrido desde que al chino aquel le apeteció sopa para cenar. Si nos centramos en loputonormalerismo, que para eso estamos aquí reunidos, la añada del 2020 es excelente, rica en variedad y cantidad. Quizás no una cosecha histórica, que la competencia aprieta, pero hemos tenido más tiempo de lo habitual para degustarla y satisfacer a nuestro paladar. Yo he seleccionado cuatro obras, que podrían haber sido ocho o diecisiete, y que bien podrían ser otras, pero en algún momento hay que aparcar las dudas y decidirse, mal que me pese.

El desorden que dejas (Carlos Montero) cumple a rajatabla el código deontológico de #loputonormal de las series de Netflix. Había tantas candidatas que por pereza me he decidido por la última que he visto. Es otro thriller de suspense que juega a confundir al espectador para revelar en el último capítulo quién es el malo. Tramposa y deficiente, a menudo no hay por dónde cogerla, pero es cierto que sabe mantener la intriga para evitar el abandono prematuro, virtud que no todas poseen.

En cuanto a películas, me he decidido por Borat Subsequent Moviefilm (Jason Woliner). Aunque aplaudo las buenas intenciones de mi admirado Sacha Baron Cohen, en ningún momento le encontré la gracia y por odiosas que sean las comparaciones yo no dejaba de pensar en la primera aventura del cuarto mejor periodista de Kazajistán. Lástima.

Del tema de leer, me quedo con Lo viral, de Jorge Carrión, una especie de diario de confinamiento con varias reflexiones interesantes pero inconexo y sin rumbo definido. Si no se hubiese publicado tampoco habría pasado nada.

A nivel musical, me duele situar aquí el nombre de Sufjan Stevens, un talento mayúsculo que me ha hecho disfrutar como pocos, pero su último disco, The Ascensions, para mí es un ni fu ni fa, con algún momento destacado pero ninguno memorable. Aparece en todas las listas de lo mejor del año, pero sospecho que es por quién firma el disco y no por su contenido. Lo siento, Sufjan, pero esta vez tendrás que conformarte con la normalidad, que ojo, no es poca cosa.

Sonic The Hedgehog Reviews Are In, See What Critics Are Saying - CINEMABLEND

Víctor Navarro Remesal (La Inercia)

Hay un loputonormalismo que me deja sin energías y que asocio a la palabra “contenido”, al bulto de Netflix, el AAA, la myor parte del anime televisivo o las series de prestigio. Es el loputonormalismo de Mulan, que se olvida mientras la estás viendo. Hay otro, mucho más feliz, que asocio a juegos pequeños y modestos, a pelis para echar el rato sin pretensiones (acabo de recordar que este año vi Underwater, y oye, bien), a series que consigo acabar sin acercar la mano al botón de 2X. Cada vez me gusta más centrarme en ese segundo, porque no todo en la cultura pueden ser obras maestras (o desastres históricos), y al final no me arrepiento de haber echado ratos con:

· VIDEOJUEGO: Lee Carvallo’s Putting Challenge (Aaron Demeter). El juego que Marge regalaba a Bart en Los Simpson. Alguien lo ha hecho, y la gracia es que exista: ¿quién necesita jugarlo?

· PELÍCULA: Malasaña 32 (Albert Pintó). Otro terror español de excelente factura, buenas intenciones y guión sostenido por clichés y absurdos. La vimos en Mahón una tarde de enero en la que todo estaba cerrado y llovía muy fuerte. Fue mejor que la lluvia.

· SERIE: High Score (France Costel). Netflix (ay) intenta repetir el éxito de The Toys That Made Us, ahora con la historia del videojuego. Funcionan las entrevistas, pero otra historia que abre con la anécdota apócrifa de Space Invaders y las monedas de 100 yen deja claro cuál es el nivel.

· CINE: Birds of Prey (Cathy Yan). Bravo por Margot Robbie y las (pocas) escenas de acción coreografiadas por Chad Stahelski, pero tampoco me apetecía tanto ver un remake de Spice World firmado por el peor Guy Ritchie.

· VIDEOJUEGO: Crossy Road Castle (Hipster Whale). Me lo pasé bastante bien jugándolo en Apple Arcade, pero me costaría bastante explicar ahora en qué consistía.

· CINE: Beauty Water (Kyung-hun Cho). La animación coreana tiene genios como Yeon Sang-ho. Luego también tiene esta Perfect Blue de silicona que le pone ganas pero está animada con un CG3D feísimo y descarrila en su último acto.

· VIDEOJUEGO: Airplane Mode (AMC). Como un aspirante a relevo de Desert Bus, este Airplane Mode nos pone en un asiento de un vuelo transoceánico en tiempo real (hay dos opciones: 3 y 6 horas) y nos permite ver in-flight entertainment, escuchar música o esperar a la insípida comida. Me vale como slow game y como experimento, pero ya.

· CINE: Sonic the Hedgehog (Jeff Fowler). Película infantil que hemos visto cien veces, con un personaje animado que viaja a nuestro mundo y casi siempre acaba de copiloto de James Marsden. Todavía lamento que no se quedaran con el horrible primer diseño.

· VIDEOJUEGO: Jay and Silent Bob: Mall Brawl (Interabang Entertainment Spoony). Con lo poco que me gusta la stoner comedy y lo bien que me caen estos dos. Aquí protagonizan un brawler a lo NES, que siempre me gustan, por genéricos que sean.

· CINE: Last Words (Jonathan Nossiter). Una de mis ideas favoritas del año con una ejecución dispersa, desorientante y a ratos, incluso, vergonzante.

· VIDEOJUEGO: Mitsu Desu 3D (Motulo). Los juegos de actualidad, esa mina de loputonormalismo. Bueno, la actualidad en sí. De todos los juegos sobre el coronavirus, el que mejor me cayó fue este Mitsu Desu 3D, en el que controlamos a la gobernadora de Tokyo (voladora) y tenemos que separar grupos.

· VIDEOJUEGOS: Toda la next-gen. En el primer LoPutoNormal, allá en 2013, ya decía esto: “Cada generación se estrena con poco más que refritos y demos técnicas y tarda un añito en acumular material reseñable. Hablamos el año que viene, si eso: nosotros aún tenemos medio catálogo de PS3 por jugar”. Ahora, cambiamos PS3 por PS4 y lo mismo, pero peor. Bon Jesús, qué pereza.

The Social Dilemma - Documentary Screening | Giornate digitali svizzere

Enrique Canovaca (La Inercia)

· CINE: Soul (Pete Docter). Viendo Soul me imagino a unos cuántos ejecutivos de Disney apalancados en un sofá, con los bolsillos abiertos, dispuestos a muñir la vaca del sello Pixar. El film plantea reflexiones metafísicas súper profundas pero las respuestas ofrecidas son de cartón piedra. Tópico tras tópico, también el apartado narrativo. Reconozco que no logré empatizar con los personajes y aún así Soul se merece la etiqueta de Lo Puto Normal porque su factura visual es excelente, gracias a una imaginación deslumbrante sobre el más allá.

· DOCUMENTAL: The Social Dilemma (Jeff Orlowski). Cuando Jeff Orlowski deja que la cámara respire, que el entorno hable por sí mismo, como en Chasing Ice, el resultado es excelente. Cuando se alía con Netflix para ofrecer una versión básica sobre el funcionamiento y las consecuencias en el uso de las redes sociales, el resultado es regular. Sí, The Social Dilemma recoge ideas de unos y de otros para crear un producto interesante para todos los públicos. Pero se queda en la superficie del problema. Además, las escenas ficcionadas son directamente vomitivas. ¿Cuáles son las alternativas? Esa es el verdadero reto que afronta la humanidad con las redes sociales y que debería de haber diseccionado la película.

Alice in Borderland | Sitio oficial de Netflix

Daniel Besalduch (@DBesalduch)

Con tanto tiempo libre y en casita, muchos creerían que mi lista de Loputonormal del año sería larga… pero no. No sé si por evitar todo lo relacionado con este año maldito, pero la verdad es que ese tiempo libre se ha invertido en atender a cosas de otros años. Sin embargo, algo siempre se puede rascar:

· SERIE: Alice in Borderland (Shinsuke Sato). Un piloto con aires de 28 Days Later que lanza el gancho como pocas hijas de Battle Royale han logrado hacerlo: escenas icónicas, fórmula sencilla para bien, grupo de adolescentes creíble, buena mezcla de tono ligero y serio. Tras un par de capítulos todo se va al garete… pero ese inicio sigue en la cabeza.

· CINE: Kyo kara ore wa! (Yûichi Fukuda). Fukuda es una especie de estrella del rock en Japón; a tres o más trabajos por año, es difícil que si paras por allí un tiempo no te acabe pillando de alguna manera. Su slapstick de acción real absurdísimo recargado de superestrellas nacionales se ha convertido en todo un icono, y a pesar de ser una fórmula que no funciona en otro lado, su penúltima peli puede ser disfrutada por todos: tortas a lo Chuck Jones y estereotipos adolescentes por un tubo. Tan solo hay que dejar pasar algunos excesos que nos parecerán marcianos y nos sacarán de vez en cuando.

Who is in The New Mutants cast and when is the release date? | Metro News

Mateo Terrasa (@MacMathiu)

Mi 2020 ha estado marcado, además de lo obvio, por dedicarle demasiado tiempo a mi tesis doctoral. Sin embargo, la disminución de la vida social y el encierro ha hecho que, en buena parte del año (no cuento los últimos meses) el consumo de cine, series y cómics haya sido bastante alto. No así en videojuegos y literatura que ha sido mucho más bajo, pues para los primeros no tenía tiempo y para los segundos, cabeza. El consumo de medianías culturales también ha disminuído:

· SERIES: Raised by Wolves (Ridley Scott) y Devs (Alex Garland). Dos series de ciencia ficción con universos y argumentos muy destacables que caen en la trampa de la serialización, esto es, estirar tramas de forma artificial que darían mejor resultado en un largometraje. En el caso de la primera se suma a esto una evidente (por los cuatro escenarios que usa) falta de presupuesto.

· CINE: Get the Hell Out (Wang I-fan), Post Mortem (Péter Bergendy), Becky (Jonathan Milott, Cary Murnion), Slaxx (Elza Kephart). Como todos los años, el catálogo de Sitges se llena de medianías entretenidas de las que destaca, por su buen hacer y falta de ambición Slaxx, un slasher con un pantalón vaquero como asesino en serie.

· CINE: Orígenes Secretos (David Galán Galindo). Demasiado insistente en referenciar a la cultura popular, aun así, este trasunto de Seven con asesino en serie que representa de forma grotesca los orígenes de un puñado de superhéroes tiene algún momento de lucidez que la hacen disfrutable.

· SERIES: La extraordinaria playlist de Zoe (Austin Winsberg) y Upload (Greg Daniels). Comedias mediocres, prefabricadas y menos “molonas” de lo que se creen que salvan unas cuantas tardes.

· CINE: The Vast of Night (Andrew Patterson). Tiene muchos elementos para gustarme, pero es demasiado lánguida incluso para mí.

· ANIME: El hundimiento de Japón: 2020 (Masaaki Yuasa, Pyeon-Gang Ho). Masaki Yuasa es de lo mejor que le ha pasado a la animación en los últimos años, pero tiene que financiar sus proyectos futuros con productos menores como este donde destaca, para mal, la pobre animación.

· CINE: Festival de la Canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga (David Dobkin). En realidad la última peli de Will Ferrell es una muy disfrutable mamarrachada que, con 20 minutos menos, sería realmente destacable.

· CINE: Los nuevos mutantes (Josh Boone). La última película de los mutantes en Fox antes de irse al MCU es una película de adolescentes muy potente, pero también pequeña e irrelevante. Aun así, de las mejores cintas hechas con los personajes, aunque esto no sea mucho decir.

· CÓMIC: Los X-men de Hickman. Después del potente evento construido por House of X y Power of X la promesa de trascendencia para los mutantes se ha desinflado bajo la ingente cantidad de series y macroeventos a la que Marvel nos tiene acostumbrados. Y aún con eso, los pequeños destellos de genialidad hacen que caiga una y otra vez.

Marvel's Spider-Man: Miles Morales review | Short and mostly sweet, but a  total ripoff at full price- Technology News, Firstpost

David Oña (Mundogamers)

La actualidad, como auténtico centro de gravedad en el videojuego, ilumina el panorama y define nuestras órbitas. Nos aleja de obras pasadas a una velocidad mayor que la del mismísimo tiempo. La mediocridad tiende a quedar oculta, distribuida entre toda esa oscuridad que separa las estrellas que todos conocemos. En un 2020 de consumo cultural superior al habitual, es en el videojuego donde más variedad he acumulado. Tengo poco cine, menos series y ningún libro puto-normal que daten del presente año. En esos espacios, uno parece sentirse más libre para viajar en el tiempo. El videojuego se alza con el trono de lo mundano y copa esta lista con títulos que posiblemente, más pronto que tarde, abandonarán nuestra memoria.

· CINE: A Dog Barking at the Moon (Lisa Zi Xiang). Silencios, algunos que se sienten pesados y otros realmente significativos. Pero claro, después llegó The Farewell (Lulu Wang).

· SERIE: Stranger 2 (Park Hyun-Suk). La sombra de Lee Chang-joon es tan alargada que oscurece la mitad del camino. Choi Bit Y Woo Tae-ha lo intentan y, al final, casi lo consiguen.

· SERIE: Dark, temporada 3 (Baran bo Odar, Jantje Friese). El hilo de Ariadna se enreda al intentar cerrar todo lo planteado. No le habría venido mal dejarnos especular.

· VIDEOJUEGO: Tell me Why (Florent Guillaume, Dontnod Entertainment). El estudio sigue buscando la finura textual de Life is Strange mientras dibuja un pasado interesante y juega con la fantasía, y los recuerdos.

· VIDEOJUEGO: Chicken Police: Paint it Red! (Bálint Bánk Varga, The Wild Gentleman). Los Crestectives aglutinan, con gracia, todos los tópicos del cine negro y las budy movies, aunque a la hora de interrogar a los testigos se les ve el plumero.

· VIDEOJUEGO: Marvel’s Spider-Man Miles Morales (Brian Horton, Insomniac Games). Menos es más en este caso. Harlem le sienta bien a nuestro amigo y vecino, pero se nota que Miles aprendió de Parker; adolecen de los mismos dejes.

· VIDEOJUEGO: The pathless (Matt Nava, Gigant Squid). Un pequeño mundo abierto que juega a parecer grande. Se atreve a quitar el combate, pero no a permitir que nos perdamos.

· VIDEOJUEGO: Through the Darkest of Time (Jörg Friedrich, Paintbucket Games). El ascenso del nazismo desde las calles de Berlín. Un discurso magnífico y necesario, que pide más riesgo en las acciones que llevamos a cabo.

Rashida Jones and Bill Murray drink Martinis in the On the Rocks trailer

Beatriz Pérez (Una hora de cultura)

Aquí el último mono (en verdad, rata o león dependiendo de tu preferencia astrológica). Como ya se ha dicho mucho (y bien) de lo normalero de 2020, sólo añadiré una cosica, no sin antes suscribir mi acuerdo con que Tenet está bien sin más y que ganaría con efectos sonoros de Chiquito en sus rebobinados y que Birds of Prey también está bien y le faltan peleas.

· CINE: On the Rocks (Sofia Coppola, 2020). No esperaba un Lost in Translation y, para ser honesta, tampoco sabía muy bien qué esperaba. On the Rocks es un puto normal plus: plus porque es Sofía Coppola y porque Bill Murray (algo desaprovechado) es capaz de tirar del carro como nadie sabe hacerlo de esta comedia romántica de enredos. ¿Le perdonaré a Sofia Coppola no haber hecho una oda a Murray? Sí. ¿Le perdonaré a Sofía Coppola el drama de una escritoria hipster? Seguramente. ¿Le perdonaré la escena en la que una lágrima de pija neoyorkina cae en una copa de Martini, ay en el Martini cayó una lágrima? No.